Una encuesta acerca de la realidad que viven día a día los vendedores de HBA revela de qué forma impacta en sus vidas la participación en la organización y de qué manera, de acuerdo a estos resultados, orientará el equipo de Hecho en Bs As sus actividades hacia una mejor concreción de su proceso de inserción y recuperación.

De allí se desprende que un gran porcentaje desconfía o directamente no tiene interés alguno en los programas oficiales de ayuda social, que consideran que vender HBA es un trabajo y que, si bien, muchos de ellos sienten que su situación mejoró desde que empezaron a vender, un porcentaje similar se siente discriminado y sufre maltratos por parte de la policía y funcionarios de la administración pública.

Entre los últimos trabajos que realizaron antes de quedar excluidos, figuran las capas menos calificadas del mercado laboral, trabajador manual no calificado. De un total de 100 encuestados, 30,8% hacían trabajos de changarín, obrero, trabajos sin calificación, todos sectores del mercado laboral que los empujó hacia abajo al llegar la crisis. En tanto, 16,7% se dedicaba a la venta ambulante y 11,5% a servicios de vigilancia o empleadas domésticas. Este, y otros motivos (violencia familiar, abuso del alcohol y drogas o situaciones de pobreza y exclusión) hacen que las personas terminen en las calles.

Sin embargo, 70,5% siente que la venta de la revista mejoró su situación personal y un porcentaje aún mayor, 89,7%, considera que vender Hecho en Bs. As. es un trabajo.

"La idea de la encuesta es romper nociones en torno a la gente de la calle. El mecanismo del sentido común es atribuirle características innatas a los sujetos; que están en la calle porque quieren, porque son vagos, drogadictos, etc, todos los significantes que giran en torno a la problemática de la gente de la calle, en lugar de pensar a los sujetos en procesos o en relaciones sociales", explica el licenciado Ariel Wilkis, coordinador de la encuesta Pasado, Acción, Futuro, llevada a cabo entre setiembre y noviembre 2001. Wilkis, sociólogo UBA, articuló la investigación con miembros del equipo de relaciones de trabajo del CEIL/PIETTE del CONICET y estudiantes de la UBA (Sociología y Ciencias Políticas).

Muchos de los vendedores encuestados, provenientes de diferentes lugares del país, han tenido un pasado mejor, una familia y buenos trabajos, pero el sistema los ha apartado. En tanto, dada la situación, 47,4% se siente discriminado. De ese total, 40,5% siente que lo discriminan por no tener trabajo; 32,4% cree que es por su aspecto y 24,3% por estar en la calle. "No sólo no se tiene trabajo o se vive en la calle sino que estas situaciones aparecen sosteniendo un conjunto de creencias que llevan a la discriminación. Que el 47% nos haya dicho que se sienten descriminados por esos dos motivos invita a pensar en que la degradación social se refuerza con los estigmas y prejuicios respecto de esta población", indica Pasado, Acción y Futuro.

Pero un buen futuro es posible. Del total de los consultados, 48,7% cree que es probable que su situación mejore en el futuro.

"La idea de trabajo en la gran mayoría no se ha perdido. Demandar trabajo o sostener que ahorrar los sacaría de la situación en que se encuentran, poco tiene que ver con la idea que nos hacemos de que hay una libre elección, una naturaleza o una patología de la persona que vive en la calle", dice el Lic. Wilkis. En este sentido, 89,7% considera que vender HBA es un trabajo y 98,7% le gustaría tener condiciones que le permitan ahorrar.

Del total de vendedores que participaron en el estudio, 27,3% lleva entre 6 y doce meses distribuyendo HBA, mientras 63,6% menos de 6 meses.

Su llegada a HBA, y el posterior efecto positivo en sus vidas, muestra conexiones entre personas que tienen voluntad de trabajar y mejorar su situación, y confirma que una oportunidad de obtener un pequeño ingreso transforma el panorama de personas que habían perdido la confianza en sí mismos. Y que la autogestión es un camino posible para personas que el sistema corrió. "Si ellos consideran que vender es un trabajo, es porque la venta de la revista les resuelve cosas que un trabajo resuelve. Vender implica tener una responsabilidad, cumplir pautas determinadas, entonces nuestro objetivo está, en cierta medida, cumplido: brindar un puente hacia una mejor calidad de vida a través del propio esfuerzo. Pero eso no es lo único importante, sino que lo que más cuenta es que recuperan la confianza en sus posibilidades de superar dificultades y la dignidad", dice Jorge Martinelli, Coordinador de Vendedores de HBA.

Si bien nuestro país tiene una sólida e histórica tradición asistencialista, en el caso de los vendedores de HBA, se demuestra que la relación con los programas de ayuda estatales y otros, no es la preferida y hay un pronunciado nivel de desconfianza en los organismos oficiales. No sólo eso sino que los servicios para personas de la calle son insuficientes: pocos cupos disponibles en hogares de tránsito, comedores que no satisfacen la cantidad de calorías y otros nutrientes necesarios para que una persona pueda, desde una situación de alta vulnerabilidad, llegar a ser aceptado en forma normal en la comunidad, entre otros. Así, sólo 6,4% recibe subsidio estatal, 45% no va a hogares de tránsito, ni vive en hoteles municipales, ni asiste a comedores.

¿Pero entonces, dónde duermen los vendedores de HBA? ¿Qué comen?
Se desprende del estudio que 20,5% durmió la noche anterior a la encuesta en la calle, 21% en pensión u hotel. Del total de personas que duermen en la calle, 40,9% en plazas, 22,7% en entradas de negocios y 13,6% en estaciones de tren. En tanto, 76,9% paga su comida con el dinero de la venta y 35% paga un techo para dormir en pensiones y hoteles de la ciudad.

"Parecería ser que las políticas focalizadas no siempre hacen foco. El 41% de los vendedores respondieron no acudir a ninguno de los servicios sociales dirigidos hacia ellos", recalca el Lic Wilkis.
En línea con lo anterior, las necesidades que trascienden la venta de la revista demuestran que 55,1% aspira a tener una vivienda, 52,3% precisa ropa y calzado. Si bien 41% de los vendedores encuestados asegura tener problemas físicos y/o problemas psicológicos, sólo 26,9% acude a servicios de salud pública.
La vida en la calle o en vivienda vulnerable o inestable conlleva un inevitable deterioro que, en algunos casos, hace que se vuelquen al consumo de drogas o alcohol: el abuso de alcohol y el consumo de drogas alcanza 13% de los vendedores mientras 15,4% necesita apoyo legal.

"Lamentablemente, siempre supimos que las personas sin techo sufrían estos problemas, pero ahora que tenemos datos precisos, Hecho en Bs As confirma que el proyecto de Colectivo Sanitario junto con la organización Médicos del Mundo Argentina y un mejor y más directo sistema de apoyo social a los vendedores y a la gente de la calle en general es el eslabón que unirá nuestros objetivos", dice Patricia Merkin, directora de HBA.