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Turismo responsable
VIAJE DE IDA Y VUELTA
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SON CADA VEZ MÁS LOS VIAJEROS, LAS ONGs, LAS COMUNIDADES Y LAS
AGENCIAS QUE SE ANOTAN EN ESTE VIAJE, EN BUSCA DE ALTERNATIVAS
CONTRA LA FORMA EN QUE LA INDUSTRIA DEL TURISMO, PRINCIPAL
ACTIVIDAD ECONÓMICA DEL MUNDO, EXPANDE SU NEGOCIO Y CON ELLO
DETERIORA LOS ECOSISTEMAS, LA BIODIVERSIDAD Y NO CONTRIBUYE CON EL
DESARROLLO SUSTENTABLE. SUBA A ESTA NOTA Y CONOZCA UN MUNDO
APARTE, EL MUNDO DE LOS QUE HACEN DE SUS VIAJES UNA CAUSA PARA
DEFENDER. ES EL MUNDO DEL TURISMO RESPONSABLE, EL QUE CONVIERTE AL
TURISMO NO EN UN PRODUCTO DE CONSUMO SINO EN UNA PRÁCTICA DE
ACERCAMIENTO ENTRE VIAJEROS Y COMUNIDADES.
Llega el verano y todos soñamos con viajar un poco. Alguna vez se
preguntaron qué consecuencias trae una actividad, que si no se
ejerce con responsabilidad, seguirá dañando el medio ambiente y a
sus comunidades en todos los aspectos…
El turismo representa 6% del producto bruto mundial y, según la
Organización Mundial de Turismo (OMT), el sector mueve 700
millones de turistas al año en el mundo y no tardará en llegar a
1000 millones; brinda más de 10% del empleo total del planeta. El
turismo genera mayores ingresos que la industria automovilística,
el acero y la agricultura. Sin embargo, es uno de los sectores que
menos aporta a la sustentabilidad del globo, en todos sus
aspectos: económico, ambiental, cultural. En América del Sur, el
turismo está en crecimiento, y la medalla de oro se la lleva la
Argentina, con un récord de 4 millones de turistas en 2002. Para
los países de América latina y el Caribe, al igual que para otras
hermosas regiones del mundo en desarrollo, el turismo suele ser
una de las principales fuentes de ingresos para sus economías. ¿A
qué precio? Al que pagan sus culturas, su medio ambiente, sus
recursos naturales, sus trabajadores.
Una de las respuestas a este desequilibrio la tienen las
organizaciones y redes que promueven el turismo responsable. “En
la carta fundacional de viajes sustentables de 1997, se involucran
tres partes en los viajes: el viajero, los operadores de turismo y
la comunidad local. Siempre hemos sostenido que la responsabilidad
es una dimensión que se construye en conjunto”, dice el argentino
Alfredo Somoza, presidente de la Asociación Italiana de Turismo
Responsable, una red de promoción del turismo responsable a nivel
global. “Para que un turismo sea responsable, no se puede obviar
el contexto social y fijarse sólo en el medio ambiente; es
necesaria una distribución equitativa de las ganancias, y se debe
respetar la población y la cultura local”, señala Somoza.
CUESTIONES DE NORTE Y SUR
Según la AITR, también en este sector, las diferencias entre el
Norte y el Sur del mundo son abismales: 80% de los viajeros
internacionales provienen de los 20 países más ricos del mundo. A
principios de la década del `90, un inglés gastaba 330 dólares
anuales en turismo, un norteamericano 154 dólares, un tunecino
sólo 20 dólares y un indio, apenas un dólar. No obstante, los
países del Norte retienen 72% de la facturación del sector
turístico, que quedan en manos de los grandes operadores y los
grandes hoteles. “El mismo Bill Gates durante la reunión de Davos
identificó al turismo y las telecomunicaciones como los sectores
estratégicos de inversiones de capital. Es una pena que el aumento
de flujo turístico no siempre sea sinónimo de desarrollo”, dice
Umberto di Maria, uno de los fundadores de la AITR y editor de la
revista de la calle Terre di Mezzo de Milán. En ese sentido, el
turismo está concentrado en manos de pocos operadores gigantescos
y los efectos devastadores del turismo masivo a los lugares que
las grandes agencias venden como ´paraísos tropicales´, o en
paquetes como ´un mundo aparte´, ´vacaciones totales´ son
alarmantes.
CIRCUITOS VIRTUOSOS
Así, con nombres como Turismo Responsable, Turismo Social, Turismo
Sustentable, el tema está en la agenda de organizaciones a nivel
mundial: desde la italiana AITR y el Instituto de Turismo
Responsable (ITR), hasta las Naciones Unidas, The Ecotourism
Society, el ICEI, Pindorama, Tourism Concern, Rainforest Alliance,
y otras surgidas dentro de realidades nacionales trabajan desde
hace tiempo en la definición y difusión del concepto de Turismo
Responsable. El tema ha sido materia de debate en el Foro Social
Mundial de Porto Alegre y volverá a serlo este año cuando vuelva a
reunirse el foro en la India. Y retomarán el debate en julio en el
Forum Barcelona 2004.
Estas organizaciones, además de poner en marcha proyectos de
Turismo Responsable, hacen acciones de sensibilización, tanto en
el sector como con el turista.
Por eso, los turistas responsables ven la película, no miran la
foto.
No se quedan con el paisaje feliz que ofrece la postal ni
responden a las promociones de los grandes operadores que prometen
experiencias de otro mundo a bajo precio. Estos viajeros se
acercan a las comunidades de los lugares que visitan, comen comida
local, y no en cadenas de comida rápida. Detrás de la bandera del
Turismo Responsable, hay activistas de viajes que “promueven un
viajar ético y conciente, que se preocupa por las necesidades de
los países destino, de su gente y su medio ambiente; se acercan a
la naturaleza con respeto y disponibilidad”. Un tipo de viaje que
elige no ser cómplice de la explotación ni de la destrucción, y
portador de principios universales: equidad, sustentabilidad y
tolerancia", sintetiza la AITR.
“Estos principios modifican la naturaleza del comportamiento tanto
del anfitrión como del viajero: de una posición pasiva y una
conducta de consumo a una de intercambio. Es un modo de conocer,
entender y contribuir personalmente a la mejora de dicha
situación”, dice la italiana Sabrina Bini, consultora en turismo
responsable y comunitario, que está en la Argentina trabajando con
las comunidades mapuche de Chiuquilihuin e Aucapan en San Martín
de los Andes. “Y como estas acciones de viajeros responsables se
realizan por lo general de los países del Norte hacia el Sur,
refleja la actual desigualdad económica internacional”, agrega
Bini. “Es una forma de aportar a nivel personal al desarrollo
sustentable del mundo, generando un circuito virtuoso”.
No intentan borrar como destino las grandes ciudades ni las playas
de arena blanca ni los escasos bosques primarios tropicales y
húmedos que quedan en el planeta sino que quieren contribuir con
su consumo al desarrollo de países pobres: dejan el beneficio
económico más alto en manos de las comunidades que los reciben.
Por autopistas y atajos, líneas áreas o en bicicleta, todos los
sectores que comparten la idea buscan lo mismo: denunciar a las
multinacionales que tengan prácticas poco éticas, proteger y
fortalecer las identidades regionales, y promover que las
comunidades administren sus recursos. Ver adónde van los
presupuestos nacionales. Pensar cómo mejorar el acceso a esta
industria y las condiciones de trabajo; cómo incluir a las
comunidades en la toma de decisiones que afectarán sus vidas. Las
ofertas turísticas alternativas se están multiplicando, aunque el
auténtico cambio se producirá cuando los propios turistas tomen
conciencia y exijan garantías sociales a los operadores.
Buscan sitios no explotados turísticamente o, aún mejor: van a
lugares a los que la industria se esfuerza en hacerles mala
prensa. Son los que, en parte, ayudaron a contarle al mundo las
realidades sociales de ´paraísos´ como la India, el Tibet,
Chiapas. “En los viajes masivos, el protagonista es la agencia y
la característica es la visita de no-lugares”, dice Paula González
de la agencia argentina Boomerang, especialistas en turismo
educativo. Al mismo tiempo, este método de viaje impide que el
viajero tome contacto con la realidad local. “Desembarcan en
hoteles `todo incluido`, con playas privadas, y ni se enteran
dónde están”, prosigue. “En los otros viajes –retoma-, el
protagonista es el viajero y la comunidad que visita”.
Al cruce con estas intenciones, las agencias de turismo más
sensibles no se quedan atrás. En Europa, muchas ofrecen paquetes
para hacer viajes voluntarios mediante intercambios en ONGs. Por
un camino o por otro, estos innovadores turistas llegan todos al
mismo lugar: ver de cerca la cara de la gente. Porque para los
turistas responsables, ni la equidad, ni el respeto salen de
vacaciones.
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