Informe
COMERCIO CON JUSTICIA
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¿HACEMOS EN VERDAD UNA DIFERENCIA AL TIRAR EL VOLANTE QUE NOS
DIERON AL TACHO Y NO EN EL MEDIO DE LA CALLE? ES UN PAPELITO MÁS,
AUNQUE NO SEA JUSTO EL QUE TAPE LOS DESAGÜES E INUNDE CABILDO Y
BLANCO ENCALADA ¿VOTO AL CANDIDATO QUE ME GUSTA? ¿VOTO MEJOR AL
MENOS MALO, PERO CON CHANCES DE GANAR? NO VOTO Y LISTO…? A VER SI
TODAVÍA EL RESULTADO VA A CAMBIAR POR LO QUE HAGA YO.¿COMPRO
PRODUCTOS DE MARCAS QUE EXPLOTAN A SUS EMPLEADOS? ¿USO UN AEROSOL?
¿VOY A LA MARCHA? MI ACCIONAR COTIDIANO, LA FORMA EN QUE CONSUMO
¿PUEDE PROVOCAR CAMBIOS EN EL MUNDO? CERCA DE UN MILLÓN DE
PERSONAS DE MÁS DE 30 PAÍSES CREEN QUE SÍ. VIRGINIA FEINMANN NOS
DESCUBRE EL MOVIMIENTO MUNDIAL DE COMERCIO JUSTO Y LOS PRIMEROS
PASOS DE ESTE MOVIMIENTO EN LA ARGENTINA.
“Consumista”, “materialista”, funcional a la “sociedad de
consumo”. ¡Estas siempre fueron críticas! Al parecer, todo depende
de qué tipo de consumo se hable.
El comercio enlaza al mundo desde el comienzo de la historia. De
allí su poder global. Las reglas del libre mercado y la
competencia fueron provocando situaciones de concentración extrema
de la riqueza (pocos con mucho - muchos con poco o nada), y una
cadena en la que el productor de los países más pobres es
explotado por la serie de empresas que van procesando y vendiendo
su mercadería. Así, por la flor exótica que cuesta 800 dólares en
Estados Unidos, se le pagaron 2 dólares diarios a la mujer que la
cosechó en Colombia en medio de pesticidas con efectos abortivos.
El denominado “Comercio Justo” o del lado del consumidor, el
“Consumo Responsable” se practica en 18 países de Europa y en
América del Norte desde hace varias décadas y sigue aumentando.
Christer Eriksson, estudiante de Umea (Suecia) prefiere pagar un
poquito más por el café Equita en vez de comprar el Gevalia de la
multinacional Kraft Food. Es que Equita está comercializado por la
ONG de Comercio Justo “Intermón Oxfam”:
Bajo la franja verde del envase puede leerse “proporciona un
salario más justo a los campesinos del Tercer Mundo”. Este café
proviene de plantaciones de Africa y América latina. El precio que
la “libre competencia” le asigna allí bajó un 70% desde 1997, aun
cuando el consumidor final sigue pagando lo mismo en supermercados
europeos. Esa diferencia es pura ganancia de las
comercializadoras.
Intermón Oxfam y otras organizaciones eliminan esta cadena y les
paga su café a los campesinos entre 70 y 90% más de lo que dicta
la “mano libre”. El resultado: café de excelente calidad, aroma y
sabor en sus variedades Robusta (Africa) y Arábiga (A. latina).
Christer Eriksson contento, y millones de familias en Congo, Costa
Rica, Tanzania y Nicaragua viviendo en forma digna.
La idea central del Comercio Justo es proveer igualdad de acceso a
los grandes mercados para los productores del Tercer Mundo que no
pueden hacerlo, o sólo lo logran trabajando en condiciones de semi
esclavitud. Con la compra de estos productos se fomenta: la
dignidad humana en las formas de trabajo y producción, la
eliminación del trabajo infantil y la explotación, la igualdad de
salario entre hombre y mujer, el cuidado del medio ambiente,
métodos de elaboración naturales sin químicos ni pesticidas y un
buen trato al ganado. Entre otros, estos son los requisitos que
deben cumplir los productos para ser vendidos en las cerca de 70
mil tiendas de Comercio Justo que existen en Europa. Así, llegados
desde Asia, Africa y, en menor medida, América latina, se pueden
adquirir: cacao en polvo, mermeladas, azúcar, flores, arroz,
langostinos, papelería y librería ecológica, artesanías, artículos
para el hogar, ropa, accesorios, etc, además del ya mencionado
café.
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REALIDAD DURA EN NUMEROS DUROS
(Fuente: Oxfam) |
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Mil millones de personas viven en la pobreza. |
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Si Africa, el sudeste asiático y América Latina
aumentaran su participación en las exportaciones a
nivel mundial en sólo 1%, los beneficios podrían sacar
de la pobreza a 128 millones de personas. |
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En Africa, este simple aumento en la participación
generaría 70 mil millones de dólares: cinco veces lo
que obtiene en ayudas. |
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Los países de bajo nivel de ingresos concentran más de
40% de la población mundial y sólo tienen 3% de
participación en el comercio global. |
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Por cada dólar donado a los países pobres en concepto
de ayudas, éstos pierden dos dólares frente a los
países ricos debido a las injustas barreras
comerciales contra sus exportaciones |
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Los países ricos gastan mil millones de dólares por
día en subvenciones agrícolas. |
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Un agricultor de cacao de Ghana sólo recibe un 1,2%
del precio que un consumidor europeo paga por la
tableta de chocolate. |
UN PERSONAJE DE NOVELA
Max Havelaar es el protagonista de una novela holandesa escrita en
1860 donde se relatan las injusticias del comercio de café entre
Indonesia y Holanda. De allí tomaron el nombre los jóvenes que en
la primavera de 1969 crearon la llamada “Tienda del Mundo” en
Breukelen, una ciudad chiquita de Holanda. Aplicando criterios de
economía solidaria, el proyecto evolucionó hasta transformarse, en
1988, en la primera marca de Comercio Justo del mundo. “Max
Havelaar” hoy es súper conocida en toda Europa, y concede su sello
a los productos que cumplan con las normas del “Comercio Justo”.
En un proceso paralelo, un directivo de Oxfam Reino Unido que
visitaba Hong Kong durante los años 50, pensó en vender en Londres
las artesanías que hacían los refugiados chinos. Diez años
después, Oxfam creó la primera organización de Comercio Justo y
hoy es una de las comercializadoras y activistas más importantes
del mundo, luchando por la eliminación de las reglas inequitativas
del comercio mundial que hunden a países enteros del Tercer Mundo
en la pobreza.
Después de “Max Havelaar” se crearon nuevas marcas. En Italia está
creciendo enormemente Altromercato, la marca de productos de
Comercio Justo del consorcio CTM, conformado por 130
organizaciones de toda Italia, que funciona como una red de 250
´Tiendas del Mundo´. En 1989 se formó la Federación Internacional
de Comercio Alternativo (IFAT) con organizaciones de todo el
mundo.
Hoy el Comercio Justo mueve un mercado más que considerable: en
Europa, sus productos se venden en 70 mil locales y la facturación
sobrepasa los 200 millones de euros anuales, según cifras de la
European Fair Trade Association (EFTA).
QUE LO CUENTEN ELLOS MISMOS
“¿Como le explicaremos a la gente que el ALCA es malo para el
país?”, se pregunta Martín Báez, activista del movimiento
Humanista argentino y en la campaña continental contra el ALCA.
“¿Qué podemos decirles sobre el Mercosur y las bondades del ´Made
in Argentina´ que no sean más que promesas? ¿Por quién saldrá a
luchar este grupo cada día mas reducido de trabajadores
sindicalizados, a los que ya también les molestan los piqueteros y
cartoneros, porque frenan su acelerada y maravillosa vida…
llegando tarde al trabajo... atareados en su mundo… sin tiempo
para preocuparse de pequeñeces, mientras siguen creyendo que
tienen algo grande e importante que perder?", reflexiona y motiva
a reflexionar.
No hace falta saber mucho de economía para presentir que ALCA
destruirá aún más las economías regionales cuando su socio más
poderoso, Estados Unidos, imponga una reducción en los aranceles
internos e inunde la región con sus productos subsidiados a
precios bajísimos. Por otra parte, la organización Médicos Sin
Fronteras denunció que los términos del acuerdo sobre patentes
medicinales “afectarán en forma directa el acceso a medicamentos
en América latina, con una restricción en la distribución de
fármacos para el tratamiento del Sida, cáncer y enfermedades
respiratorias, entre otras”. Nora Uranga, coordinadora de la
Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales, remarcó: “Si el ALCA
estuviera hoy en vigor, el gobierno de Brasil no habría podido
proporcionar los antirretrovirales que evitaron la muerte por Sida
de 90 mil personas”.
Oxfam advierte algo que Argentina conoce desde el 1800, cuando
Europa nos compraba la lana barata y nos vendía el pullóver
carísimo. “Los países ricos compran algodón y cacao a bajo precio
y los convierten en costosas ropas y chocolate llevándose todo el
beneficio. Al mismo tiempo, a los países pobres se los amenaza con
retirarles los préstamos a menos que abran sus mercados a las
exportaciones de los países ricos”.
En la voz de sus productores: “Las importaciones nos están
desplazando. En menos de una década, el maíz subvencionado
destruyó comunidades que habían cultivado con éxito durante miles
de años”, dice José Magdaleno, Chiapas, México. "Los productores
de arroz queremos una vida mejor. Trabajamos duro para ello. Pero
cuando llegamos al mercado, nos bombardean con una invasión de
arroz barato importado y tenemos que vender a cualquier precio.
Dejamos de mandar a nuestros niños a la escuela. Todos ellos están
desnutridos”, según Inodil Fils, cultivador de arroz de Haití. “No
es justo que no podamos tener las medicinas que necesitamos. Con
los antirretrovirales tendríamos esperanza. No veo futuro para mí
ni para mis hijas, aunque seguiré luchando”, dice Belkis Pérez,
República Dominicana. Ella y sus dos hijas están enfermas de Sida
y no pueden obtener medicamentos accesibles hechos en su país
porque están protegidos con patentes por 20 años.
LA MOVIDA EN ARGENTINA
La participación de América latina en el Comercio Justo es nueva.
En Argentina apenas comienza a surgir. La cooperativa italiana
Chico Mendes (bautizada en honor del activista ecológico y
sindical brasileño) organizó el mes pasado la primera exportación
de productos argentinos a Milán, en los términos del Comercio
Justo. Sin intermediarios, y pagando un precio justo a los
productores, la Chico Mendes vendió a Italia productos de la
asociación Arte y Esperanza, artesanías de comunidades indígenas
argentinas. Hoy se venden en nueve ´Tiendas del Mundo´ y sus
creadores reciben el pago merecido por ellas.
Para Harold Picchi, representante de la Chico Mendes en Argentina,
el futuro de estas modalidades de comercio y consumo en el país es
difícil de precisar. “Si se toma como opción frente al sistema de
empleo perdido, funciona sólo como un paliativo. Si en cambio
logramos convertirlo en una verdadera economía alternativa, y
generamos una cultura de la economía solidaria, el comercio justo
y el consumo responsable, la perspectiva es de un verdadero
cambio”, dijo a Hecho en Bs.As.
Con esta perspectiva se realizó un encuentro de Comercio Justo el
28 de noviembre en el centro cultural General San Martín con la
participación de grupos de productores y ONG’s de todo el país,
con miras a la conformación de códigos de práctica afines a los
del movimiento internacional del Comercio Justo.
Para diciembre, Hecho en Bs As, Gestión de Proyectos de Economía
Social (GPS), junto a la coop. La Asamblearia organizaron la
primer canasta para las fiestas navideñas con productos de
organizaciones que trabajan con principios del Comercio Justo.
CAMBIAR LAS REGLAS DEL JUEGO
Si bien resulta beneficiosa para millones de personas de pequeñas
comunidades en todo el mundo, se comprende que depositar todo en
la buena conciencia del consumidor y un grupo de ONGs no presenta
una solución verdadera al problema de la pobreza y la desigualdad
mundial. En el III Foro Social de Porto Alegre se reconoció que
“la redistribución no ocurrirá a través de la ayuda”. El comercio
y las redes que éste conforma tienen tal fuerza, que “la respuesta
a las inequidades del régimen de comercio actual no están en el
comercio, sino en el comercio con justicia”. Oxfam asegura que el
comercio mundial podría terminar con la pobreza de millones. Si se
cambiaran las reglas, claro.
Las campañas de esta organización instan a gobiernos,
instituciones y multinacionales a cambiar sus normativas “para que
el comercio pueda ser parte de la solución a la pobreza, y no
parte del problema”.
Como ejemplo muestran: en 2001, Europa donó a Mozambique 170
millones de euros en concepto de ayuda "para mejorar las vidas de
las comunidades agrícolas y rurales". Sin embargo, estas personas
obtendrían muchos más beneficios si Europa practicara el comercio
de forma libre y justa.
Así, piden la eliminación de las barreras a las importaciones que
países ricos imponen a países pobres, la prohibición de los
subsidios a las exportaciones que bajan los precios, el fin de las
imposiciones del FMI y el Banco Mundial a los países endeudados
para que abran sus mercados sin pensar en las consecuencias para
los sectores más pobres, y normas justas sobre patentes que
garanticen a los países poder producir sus propias medicinas,
entre otras medidas.
Mientras tanto -aclaran- “para cientos de miles de personas, el
Comercio Justo significa la diferencia entre la existencia
precaria y la posibilidad de planear un futuro”. Vaya diferencia.
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FAMOSOS POR LA JUSTICIA |
| "Si unas pocas empresas no
fueran tan codiciosas, los que están abajo tendrían
mucho más. Aportemos nuestro granito de arena
presionando a los políticos para que cambien esta
locura, y comprando café de Comercio Justo. Espero que
la gente apoye la campaña por un Comercio con
Justicia", dice Chris Martin, cantante del grupo de
pop británico Coldplay en sus recitales. El entrañable
cubano Ibrahim Ferrer de “Buena Vista Social Club”
canta para promover esta campaña mundial. El
movimiento consiguió la adhesión de muchas figuras del
arte, la música, la literatura y los medios. Entre
otros, la escritora española Rosa Regàs, y los
artistas Bono (de U2), Pedro Guerra y Moby se
comprometieron en distintas campañas. Menos entrañable
para nosotros -pero colombiana y al fin y al cabo
preocupada por los cafetaleros de su patria- adhirió
también Shakira. |
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